jueves, 9 de julio de 2009

Los miraré tanto...

En el descompensado
e intranquilo equilibrio
pondré tus noches a remojo,
deshojaré las horas
tras los despojos
de madrugadas náufragas
de apasionados rojos
amarillentos verdes
y versos cojos.
Siguiendo el orden lógico
de un palpitar acróstico
someteré a tus ojos a mil preguntas
(pueril jeroglífico
que me salva y me aniquila)
les hablaré hasta que duela la luz
y se apaguen,
y callen hasta poder hablar.
Los miraré tanto...
Los amaré tanto...
que pestañear será como
el reflujo de un mar
vetusto y cansado
de oleaje débil que aún
cree ondular enérgico.
Y los miraré tanto,
los amaré tanto...
que creeré ver,
abandonando la ceguera
del inexorable yo
que me hace sujeto
de mi oscuridad,
de tu inexistencia.